ENSAYO
Autor: Diego Cerda Seguel
Enero 2008
Publicado en www.aainteligencia.cl
http://www.aainteligencia.cl/2007/Dic2007_1_DiegoCerda.html
RESUMEN:
El presente ensayo plantea la peor hipótesis sobre la construcción del devenir histórico de las sociedades. Desarrollaremos un análisis pesimista de la relación entre inteligencia operativa y la torsión de las percepciones de la gente respecto de la realidad. No se trata solo de repetir los argumentos respecto de la centralidad de los medios de comunicación en la deformación de las percepciones de la realidad de parte de sus comunicadores, efectivamente los medios masivos de comunicación en manos de un grupo de interés a escala global es parte de esta construcción artificiosa de la realidad. Pero en realidad la escala y la permanencia por decenios de la actividad de deformación de las percepciones de la realidad, nos colocan hoy ante un escenario de confusión arraigada que es casi imposible de resolver. Este escrito es un aporte en la formación de un debate áspero y necesario, muchos lectores lo encontrarán descabellado, pero eso es precisamente de lo que se trata la construcción artificiosa del mundo.
Desde ya soy consciente de que este ensayo forma parte de esta construcción artificiosa, en los laberintos del: “sabía ud. que?”, “es mentira”, “son teorías de complot”, “son paranoias comunistas”, etc., y luego del: “pero si se sabía”, “era un secreto a voces”, “la CIA miente siempre”, “había que ser idiota para no darse cuenta”, “todos sabíamos que era un hombre de los americanos”, “los gringos financiaban eso”, etc. El análisis que planteo no tiene localización fija, es necesariamente global, siendo lo relevante la mecánica (cuántica) de los guiones geoestratégicos desarrollados por los redactores y ejecutivos creativos hegemónicos.
Palabras Clave:
Historia – Filosofía Política – Sociología Política – Intervención – Inteligencia Operativa – Acción Encubierta – Manipulación de la Información – Lógica Abyecta – Teoría de la Dominación – Guerra Psicológica
1.- INTRODUCCION
Inside-job (trabajo
interno), coloque esta frase en Google, no olvide el guión entre ellas y de
inmediato entenderá el ascendiente que tiene la teoría de que el 11-9-2001 fue
un plan orquestado por algún grupo de poder dentro de las estructuras del
gobierno de EEUU. Esta espantosa teoría de complot tiene como pilar principal
el precario informe de la comisión investigadora creada para clarificar lo
sucedido. Este hecho plantea un suelo para el análisis que se desarrollará a
continuación. Para quién escribe, este hecho no es lo relevante por su
contenido (la destrucción de miles de vidas, pérdida del estado de derecho, una
mafia descabellada invadiendo países, etc.), sino por la forma de construcción
de la Historia, y no nos referimos a un modus operandi estándar que
hayamos descubierto, nada de eso, planteo un mucho más sutil encadenamiento de
razones y sinrazones que son parte de la construcción artificiosa del mundo.
Para que el lector
comprenda mejor este escrito desde un comienzo debe entenderse la centralidad
de una lógica abyecta que es la única que puede servirnos para hilar
este ensayo, por ello debemos tener en cuenta al menos dos autores centrales
para no sentirnos extraviados del todo, Lewis Carroll y Jorge Luis Borges. No
pretendo hacer excurso de ellos, solo espero que el lector los conozca y
recuerde la experiencia intensa que implica su lectura, ese desorden de las
nomenclaturas y los sentidos que logran construir sentido en nuestro cerebro e
imaginación, a pesar que fuera del texto y de la experiencia de lectura, los
contenidos planteados por esas ficciones sean impracticables, y la sola
posibilidad de pensar esas ficciones como realidad, resulta en un rompecabezas
que difícilmente podemos componer. Sin embargo, la lógica abyecta de Borges y
Carroll, nos ha preparado para entender el mundo de hoy como una construcción
artificiosa, pero real y operativa.
Al referir la lógica abyecta no pretendemos un
calificativo negativo de la lógica, sino un entendimiento en el cual la lógica
es torcida por los eventos, por las versiones de ellos, por la intencionalidad
de los grupos de interés, por las acciones encubiertas, y por los procesos y
accidentes que liberan información que permite rearmar y clarificar los puzzles
de la Historia. La lógica abyecta podría entenderse como lógica flexible, sino
fuese por que la flexibilidad a la que refiere implica violencia y
planteamientos ofensivos respectos de los hechos y tendencias históricas que
han sido ficcionadas. Hay aun mucha información crucial de la que no
disponemos, allí debemos rellenar con conjetura y proveer sentido incorporando
los trazos oscuros utilizando esta lógica flexible.
Esta lógica no pretende reemplazar los tejidos de la
Historia ya compuesta, más bien busca comprender otro tipo de tejido histórico
derivado de la vivenciación cotideana de lo actual.
La existencia de
esta nueva era de la globalización, en la que el mundo ha quedado conectado
bajo los parámetros de la inmediatez, la instantaneidad y la ubicuidad, ha
creado las condiciones para una nueva forma de vivenciación del espacio y el
tiempo como aquí y ahora permanente, esta afirmación no es una
metáfora de esta inmediatez, sino que constituye un fundamento operativo de la
globalización[1].
Esta condición se describe como la absorción del tiempo por parte del
espacio, en la cual todos los tiempos tienen el potencial de existir en
cada momento, siendo citas posibles sacadas tanto del pasado, del presente,
como del futuro, dentro de un espacio estratégico denominado plano estratégico
global o, simplemente el diagrama.
La citación de un evento pasado lo actualiza y lo convierte en potencia del presente, es decir, llanamente en función del presente y de aquella voluntad que lo cita como vector de sus intereses y objetivos. La globalización como imperativo estratégico no se permite un solo espacio sin intención, que no sea el definido por los accidentes.
Sobre el gran
diagrama global de intenciones, intereses, objetivos, competencias y
confrontaciones, dibujados como estrategias generalizadas, todo tiempo
pasado tiene el valor de su uso, que se ha definido como el derecho a la
re-interpretación de los hechos, que no es sino la actualización del evento
para fines de una voluntad.
No hablamos ya de la Historia como el lugar donde holgar
de la comprensión de los momentos definitorios de la humanidad, para yacer
extático en sus fascinantes coágulos de tiempo. No. Hablamos de la historia
como momento comprensivo, siempre actual y siempre crucial que se necesita para
resolver hoy cuestiones específicas, en cualquiera de los ámbitos de las
estrategias basadas en el conocimiento. Es decir: la construcción
artificiosa del mundo que se plantea es parte de ésta lógica comprensiva y
apropiante, no sólo desde el punto de vista aclaratorio de cada actualidad a
partir de la Historia y de las historias (voluntad de verdad[2]),
sino también –y especialmente para lo que aquí tratamos– como voluntad de
confusión para la actualidad: como voluntad de usar los tiempos posibles
(pasado presente y futuro) para fines en la actualidad estratégica, allí donde
la verdad es secundaria y el fin estratégico lo es todo.
Por ello se trata de una confusión irrelevante, en el
sentido que no complica la ocurrencia de la actualidad ni su operación, puesto
que la actualidad misma está construida de esta confusión, a medias
autoconsciente, a medias auto santificada como la Realidad Real, para el
contexto existencial del plano estratégico global, con todos sus agentes,
sujetos, instituciones y masas sociales.
Efectivamente
afirmamos que se trata de la Realidad Real, donde las coordenadas estratégicas
globales tienen sentido, pero en este mismo sentido se encuentra restringida a
esta actualidad estratégica. Dentro del aquí y ahora permanente, son
los diagramas estratégicos los que devienen y no el tiempo, es decir, es la
configuración de competencias, confrontaciones y accidentes la que dibuja el
espacio estratégico de la actualidad y define los elementos utilitarios de la
Historia y de las historias que puedan servir a los fines de cada voluntad
estratégica.
Con base en este
entendimiento se patenta con más claridad la construcción artificiosa del
mundo. Las coordenadas del mundo no son las que se erigen en base a la verdad-histórica,
sino la que establece la actualidad en un campo de competencias bajo los
parámetros del tiempo real.
En este contexto intemporal, el futuro también es y puede
ser una citación del presente, no solo porque hayamos superado la ciencia
ficción, y sea cada vez más difícil concebir algún futurismo no pensado y
propuesto ya. Si no porque la capacidad diagramática de los actores
estratégicos genera programaciones que dibujan el mañana, y con ello lo hacen
existir como presente –aunque programado; es decir, como virtualidad
diagramática.
Es en el nivel
diagramático donde que se manifiesta el poder estratégico de los actores; no
solo se programan cosas, productos, edificaciones, innovaciones, experimentos,
megaproyectos, etc. también es posible programar el curso de la historia, o más
precisamente de las historias que determinan la cotidianidad y el destino de
las personas.
2.- DE BERNAYS A CHOMSKY
El director de documentales Adam Curtis, de la BBC, tiene
el muy especial mérito de haber convertido la filosofía política en alternativa
de entretención televisiva. Con su documental “The Power of Nightmares”
en tres capítulos logró impactar al público británico a fines de 2004 – y
retransmitida en febrero de 2005, a tal nivel que sería invitado de manera
especial a proyectarlo en Cannes con premio ad-hoc.
Su propuesta es simple pero laberíntica. Argumentada con
gran audacia cinematográfica y maestría metafórica, refuerza con
entretenimiento visual altamente informativo, y lenguaje directo, lo que de
otro modo sería mayormente cátedra. Este documental apareció en medio del ruido
en torno de la película documental de Michael Moore Fahrenheit 9/11.
Aunque supera la calidad del film de Moore, se encuentra en el mismo curso de
colisión con las versiones que representan la administración Bush y el sistema
de seguridad global auspiciado entre otros por la AIPAC (America’s Pro
Israel Lobby).
Tal como se señala en un ensayo anterior[3],
en el proceso de transformaciones de la inteligencia en EEUU desde 2001,
aparecía el profesor de la Universidad de Chicago, Leo Strauss, como el mentor
filosófico político de la administración de los neoconservadores. Adam Curtis
toma estos antecedentes y los anima con una historia de cómo los
neoconservadores practican una política de miedo y aterrorizamiento de su población
a partir de la manipulación mediática de los mensajes, y a partir de una visión
paranoica y espejeante de la realidad. Y cómo, en esta creación artificiosa del
miedo han desarrollado un camino histórico común con los propios
fundamentalistas musulmanes. Pero este camino común tiene en el caso de los
islamistas un precursor similar a Leo Strauss, se trata de Sayyid Qutb, quién
llegó de manera paralela a las mismas conclusiones que Strauss hacia 1950, tras
haber realizado estudios en Estados Unidos. Qutb creó una organización secreta
de islamistas que se oponían a la inserción de los valores liberales
norteamericanos a las sociedades islámicas, para ello se utilizaría el terror
contra las instalaciones del gobierno laico buscando paralizarlo con la expectativa
que las masas se levantarían en apoyo a una revolución islámica. Pero su
organización fue descubierta y Qutd fue condenado a la horca. Sin embargo Qutb
ya había sembrado la semilla del fundamentalismo islámico, basado en una idea
de odio al liberalismo especialmente encarnado por Estados Unidos.
Curtis desarrolla la trama de 50 años de la idea
neoconservadora, la idea de que el liberalismo es un enemigo disolvente de las
sociedades, y que debe ser combatido por el recurso a crear ficciones capaces
de mantener a la masa unida en torno de un objetivo común, un objetivo que
unifique un espíritu común frente a un enemigo común. Sin ese miedo las
sociedades liberales tienden a disolver sus valores tradicionales y esa es la
peor amenaza para los neoconservadores y también para los islamistas.
Durante la Guerra Fría la sociedad norteamericana había
sido adoctrinada a temer al enemigo comunista, y para ello se crearon técnicas
de guerra psicológica que permitieran mantener a la población en un
estado de paranoia continua. Sin embargo, una vez desaparecida la amenaza
soviética, la guerra psicológica necesitaba otro enemigo que llegará a llenar
el vacío existencial de los neoconservadores. Y ese enemigo ya había sido
engendrado partir de los ideales de Sayyid Qutb. El terrorismo se convertiría
en el mensaje clave en esta nueva guerra psicológica.
Invito al lector a darse un tiempo para ver este
documental de Adam Curtis, allí los argumentos señalados son graficados con
gran maestría a través de la revisión de impactantes imágenes de archivo y
reveladores testimonios de los actores mismos, tanto neoconservadores como
islamistas.
Pero el documental de Curtis que más nos interesa es
otro, The History of the Self, de 2002, en cuatro capítulos. Esta
extraordinaria obra nos cuenta la historia de cómo a partir de las ideas de
Sigmund Freud sobre el inconsciente, su sobrino Edward Bernays, agente
corporativo, creó las Relaciones Públicas como especialidad y cuasi ciencia,
dando inicio con ello a la construcción artificiosa del mundo.
Bernays puso en
práctica desde el mundo corporativo un sistema de conocimientos y técnicas que
le permitían la manipulación de las percepciones y deseos a escala masiva, en
las sociedades industriales hacia 1920. Mediante un giro programado transformó
la democracia de masas estadounidense, pasando de estar integradas por
ciudadanos orientados políticamente, a estar integradas por consumidores,
orientados económicamente (mass consumer democracy).
En el desarrollo de las relaciones públicas la familia
Freud tendrá un lugar destacado por ayudar a consolidar una visión psicológica
social hegemónica durante el siglo XX, que tendrá un rol definitorio en el
desarrollo de la publicidad corporativa, los medios de comunicación y de
grandes marcas hasta el día de hoy. Pero que, además, definirá los estándares
de la guerra psicológica. “Esta serie (de documentales) se trata de cómo
aquellos en el poder han usado las teorías de Freud para tratar de controlar a
las peligrosas muchedumbres en las democracias de masas”.
Bernays, sobrino de Freud fue quién presentó a las corporaciones y el gobierno cómo era posible manipular a las masas usando el vínculo entre los productos de la era industrial con los deseos íntimos de los sujetos, incluso les enseñó cómo era posible crear esos deseos a partir de productos innecesarios y del vínculo entre esos productos y esos deseos inconscientes.
El inconsciente freudiano se transformó así en un
componente de primera importancia desde el punto de vista de la Teoría de la
Dominación, pues no sólo es posible manipular el consumo a partir de los
deseos inconscientes. El inconsciente era de hecho políticamente peligroso,
puesto que los estallidos de violencia social que podían destruir un gobierno,
un estado e incluso la sociedad misma, se encontraban alojados en los deseos
íntimos que todos llevamos ocultos. Siendo el deber de aquellos que gobiernan
el controlar estos deseos ocultos y cursarlos hacia manifestaciones
controladas, en este caso hacia el consumo.
El objeto político de la manipulación de las masas era
convertir a los sujetos en ‘máquinas felices’, incapaces de cuestionar el orden
político, puesto que se encontrarían concentrados en sus propios deseos
personales, los que estaban orientados hacia objetos de deseos, es decir, hacia
productos. A partir de esta concepción de la dominación, en la cual tanto las
corporaciones como el gobierno de Estados Unidos podían confiar y obtener
utilidades, comienza a forjarse la identidad entre las ideas de libertad y ‘the
american way of life’, es decir, estas ideas lograron consolidar la propia
concepción de la identidad nacional norteamericana como una sociedad compuesta
de consumidores felices que hacían las veces de motor de la prosperidad
económica.
La ingeniería del consenso (engineering of consent)
propuesta por Bernays se transformaría en el lema de la democracia, en el
método para controlar los deseos irracionales de las multitudes, sin embargo,
tanto la caída de los valores en 1929, y la crisis social derivada, así como la
elevación –consecuente– del III Reich, demostrarían que el poder irracional de
los sujetos y de la sociedad que componen estaba lejos de ser controlado por
medio de esta ingeniería.
Joseph Goebbels, líder de la propaganda nazi, se
reconocía como un lector atento de Bernays, aunque la visión política difería
de la de aquel. El objeto de Goebbels era controlar los deseos irracionales de
la masa y concentrarlos hacia el alineamiento con el líder, quién, en
definitiva encarnaba el poder violento de la masa y era capaz de transformarlo
en energía política para el movimiento.
A partir de la
Segunda Guerra Mundial las ideas de manipulación psicológica de las masas
derivarían en un nuevo canon: la Guerra Psicológica. En realidad existe
un continuum entre la psicología social orientada a la dominación a
partir del consumo, y lo que conoceríamos como guerra psicológica (psywar),
Veamos como lo concebía el presidente
Dwight Eisenhower hacia 1952:
“Nuestro objetivo en la guerra fría
no es conquistar o someter por la fuerza un territorio. Nuestro objetivo es más
sutil, más penetrante, más completo. Estamos intentando, por medios pacíficos,
que el mundo crea la verdad. La verdad es que los americanos queremos un mundo
en paz, un mundo en el que todas las personas tengan oportunidad del máximo
desarrollo individual. A los medios que vamos a emplear para extender esta
verdad se les suele llamar “guerra psicológica”. No se asusten del término
porque sea una palabra con cinco sílabas. La “guerra psicológica” es la lucha
por ganar las mentes y voluntades de los hombres”[4]
Las técnicas de control psicológico de los deseos y
temores inconscientes serán entonces entendidas como ‘armas psicológicas’[5].
Durante la guerra fría la guerra
psicológica se usará para potenciar los temores al comunismo en los países
sujetos a intervención a partir del uso de la mentira táctica, la propaganda
negra. La creación de propaganda negra de cuño científico, implicará el
inicio del manejo de las percepciones de las masas y los sujetos a partir de la
ficción táctica de los equipos de operaciones psicológicas que realizaban la psywar
en distintos puntos del planeta.
Una vez más invitamos al lector a que vea este documental
de Curtis, en él encontrará aun mayores detalles con imágenes de época y
testimonios de los psiquiátricos protagonistas del siglo XX. De momento espero
que la figura de Bernays haya sido entendida en su centralidad para la sociedad
contemporánea, especialmente considerando que vivió 103 años. Finalmente baste
decir que el Golpe de Estado de 1954 contra Jacobo Arbenz, presidente electo de
Guatemala, fue orquestado por un grupo de operaciones psicológicas dirigido por
el propio Bernays[6].
Si Edward Bernays
ha sido el padre de la psywar y de la ingeniería del consenso, que creó
las condiciones para la construcción artificiosa del mundo a escala industrial
desde el poder corporativo y gubernamental, Noam Chomsky ha sido el principal
opositor a esta forma de construir la realidad. Y no es casualidad que
Chomsky sea considerado el lingüista más importante del siglo XX y el más
importante hoy vivo. Precisamente puesto que una vez que hemos entendido que
existe la construcción artificiosa del mundo, sabemos que la única forma de
oponerse a este movimiento hegemónico ha sido la propia semántica; es decir, la
propia claridad política e histórica para deconstruir tanto la programación
mental organizada por la ingeniería del consenso, como la organización
de un sentido histórico que trata de deconstruir la propia Historia, destruyendo
o minando los argumentos tácticos de la psywar y de la propaganda negra
que han pasado a constituir ‘hechos históricos’. Deconstruyendo a partir
de una voluntad de verdad que ha contado con la colaboración de gran cantidad
de intelectuales en los últimos 50 años.
Más importante aún
ha sido el poder de Chomsky y otros para convencer a los propios burócratas y
agentes involucrados en la operaciones psicológicas (psywar y la
propaganda negra), para filtrar información clave que ha permitido desdibujar el
manto artificioso de la realidad.
Sin embargo, tanto
el poder corporativo, como de los gobiernos, y su compromiso con la
construcción artificiosa del mundo, tiene la cualidad de estar esparcido a
escala global, en esta condición las claridades de Chomsky pueden ser
absorbidas por la ficción y quedar limitadas a un pequeño circuito de lectores.
En lo personal considero a Chomsky el principal sociólogo político vivo, sin embargo nunca se le ha considerado tal, no ha recibido ningún doctorado en esta especialidad, etc. Dentro de la construcción artificiosa del mundo la Ciencia, los límites de las especialidades, la hegemonía de las voces autorizadas participan de la ingeniería del consenso. Por ello no debe extrañarnos que Chomsky esté ausente en las bibliotecas de ciencias políticas y militares, historia y sociología.
Paradójicamente,
como trataré de establecer, la lectura de Chomsky en obras como La quinta
libertad, La segunda guerra fría, o Los guardianes de la libertad,
al presentar la ficción al descubierto con hechos asombrosos, grotescos y a
menudo aterrorizantes, parece que, en vez de limitar el poder de construcción
artificiosa del mundo, en realidad aumenta el poder artificioso de los agentes
en el poder gubernamental y corporativo. Aquí es necesario volver a Borges y
Carroll.
3.- LA VERDAD COMO
COMPLEMENTO ARTIFICIOSO DE LA REALIDAD
Volvamos a la
actualidad, recordemos la definición del espacio tiempo que he planteado para
comprender la era globalizada, como un aquí y ahora permanente. Donde pasado y
futuro son actualizados y por tanto revivenciados a partir de una voluntad de
citación que tiene intereses en esa cita.
La condición de
construcción artificiosa de la realidad tiene una dimensión espacial que se
identifica con la globalización, es decir, todo el planeta, más las esferas
satelitales y las trayectorias de las naves espaciales, esa es la escala en la
que hoy existe esta ingeniería del consenso y señala la amplitud de las
operaciones psicológicas.
También hay que
diferenciar dos grados en que esta ingeniería del consenso funciona, a saber:
la ficción publicitaria (donde somos todos rubios de ojos claros), debe ser
entendida como ficción blanda, y, la ficción estratégica (donde los
comunistas devoran lactantes), debe ser entendida como ficción dura. Sin
embargo, en los últimos 50 años todos hemos recibido indiferenciadas cantidades
de ambos grados de ficción. Y a partir de esta experiencia social y personal
todos hemos generado una visión de mundo dentro de la cual la ficción está profundamente
integrada.
La posibilidad de
desprogramar nuestras mentes está en el objetivo de varios medios de
información de carácter crítico, pero la vivenciación del espacio tiempo como
aquí y ahora permanente, que es reforzada por los usos de internet y por su
omnipresencia, nos colocan en una situación distinta; ser desprogramado implica
aceptar las verdades puestas al descubierto por Chomsky y otros, pero
precisamente esto, que podría resultar fácil y directo en realidad nos coloca
en la condición de aceptar la ficción como realidad, incluso conociendo su base
de construcción publicitaria o propagandística.
La ficción se hace
real no sólo porque hayamos vivenciado esa ficción como realidad, sino porque
esa ficción ha operado como realidad en el mundo. Esta condición humana,
en la que debemos aceptar operar en base a la mentira rampante, aun siendo
conscientes de ello, nos convierte –en los términos de Chomsky– en sociedades y
personas cínicas[7]. Sabemos que
es mentira pero no podemos operar de otra manera, la mentira así se transforma
si no en verdad, al menos en realidad palpable.
En estas
condiciones, enterarse de verdades reveladas por filtraciones o por liberación
de papeles clasificados, implica aceptar que esas verdades no son tan reales y
operativas como la ficción que las encubre o encubría. Nos vemos así obligados
al cinismo, un cinismo operativo que denominamos normalidad. La gente es
consciente de que es manipulada, de que no puede creer en las versiones
oficiales, ni en las informaciones de la prensa, ni en los mensajes
corporativos, etc. Este es el suelo de una sociedad cínica, pero que opera.
Borges y Carroll
nos permiten darle un contexto que supera el cinismo, lo jocoso. En el
humor, en la burla, en la broma, existe una posibilidad vivencial que nos
permite aceptar una cotideanidad irresoluble, donde verdad y ficción pueden ser
sintetizados por un lugar de nuestra mente que está dispuesta a sortear la
gravedad de los hechos y sus contradicciones, a darle valor positivo en la
sonrisa y la risa. Se realiza así la contemporización fenomenológica en el
humor.
La verdad no solo
se restringe a la definición nietzscheana por su valor extra moral, además la
verdad se transforma en un artilugio del discurso, y en cualquier caso en un
componente no central del devenir. Al llegar al punto de mencionar el humor
borgiano, como constitución de normalidad, podemos decir que entramos a un fin
del camino. Ficción y realidad se identifican, como verdad y discurso se
identifican. Arribamos así a la cuestión central de la actualidad, el devenir
constante del mundo construye una normalidad que no puede ser alterada sino por
la potencia de un accidente general, tal como plantea Paul Virilio
siguiendo a Teilhard de Chardin[8].
Por tanto, esta normalidad no tiene un valor fijo, sino un valor en términos
percepcionales. Es la percepción de normalidad lo que se puede construir
artificiosamente como realidad cotidiana.
4.- EL ESTADO, LA
INTELIGENCIA Y LA VOLUNTAD DE FICCION
Creadas las
técnicas estándar para realizar la persuasión sobre las masas y los individuos
los estados nación, especialmente aquellos que han sido objeto de los ataques
de parte de Estados Unidos mediante operaciones psicológicas, han aprendido de
la eficacia de estos métodos en carne propia, de hecho no muchos gobiernos han
sobrevivido a dichas operaciones.
Conociendo la
eficacia de estos métodos los estados han tomado este aprendizaje como parte
del instrumental útil para gobernar. La forma previa al desarrollo científico
de la persuasión, ha sido la doctrina de los secretos de Estado, los arcana
imperii, es decir las decisiones tomadas por los gobernantes para
ocultar ciertos hechos tanto a su población como a enemigos extraterritoriales[9].
Dentro de esta
doctrina del secreto de estado se ha encontrado siempre la ocultación de las
debilidades de Estado y del gobierno, la realización de acciones encubiertas
con fines tácticos o estratégicos, la cautela de valores (tesoros,
conocimientos), y todo lo que podamos agregar. Mi visión es que la doctrina de
los secretos de estado es una doctrina reactiva, es decir, existe para proteger
y defender al Estado o al gobierno frente a las amenazas que puedan venir tanto
desde dentro como desde fuera del territorio. Muy por el contrario la doctrina
de las operaciones psicológicas responde a un modelo proactivo de realizar la
política de intereses de una nación como Estados Unidos.
Dentro de esta
lógica entre lo reactivo y lo proactivo ha sido un gesto típico de los estados
desconocer la existencia de las operaciones psicológicas sobre su territorio,
incluso cuando ha sido evidente su despliegue de parte de la potencia. Entender
esta actitud es de gran importancia, el Estado puede estar enterado de que es
objeto de una operación psicológica pero prefiere bajar el perfil al hecho,
prefiere hacerse el desentendido, y precisamente este ensayo ha presentado el
principal argumento de por qué un Estado puede desentenderse de las operaciones
psicológicas que la potencia realiza sobre sus ciudadanos e incluso sobre sus
élites. La respuesta es que el Estado y aquellos en el gobierno asumen el valor
de la normalidad como superior, y prefieren que esas operaciones se desplieguen
a lo contrario, que significaría aceptar las reglas del juego y contraatacar
con las acciones que sean necesarias. Los estados y sus agentes prefieren
aceptar la normalidad de la construcción artificiosa del mundo a jugársela por
la verdad, que cómo hemos visto tiene más un valor discursivo que un valor como
eje del devenir de sus sociedades.
Los estados y sus
agentes han preferido ser objeto de ataques psicológicos a confrontar dichos
ataques, es decir asumen las operaciones psicológicas como el mal menor. El
nivel de desconocimiento y de silenciamiento que los gobiernos desarrollan para
convertir en secreto de estado ya no sus valores sensibles y debilidades y
fortalezas estratégicas sino los propios ataques de los que son objeto nos
colocan en un lugar donde el cinismo alcanza a los agentes estatales.
Desde hace 10 años
reconozco el valor de las acciones encubiertas, como modelo efectivo de
desplegar estrategia, desde esos años he considerado a la accion encubierta el
verdadero eje de las actividades de inteligencia, sin embargo, verbi gracia
del cinismo, de toda la producción teórica sobre temas de inteligencia este modus
operandi ha sido sistemáticamente desperfilado, relegado a un lugar
secundario, o sino simplemente inexistente. Lo cual considero lesivo a la
comprensión que la comunidad de inteligencia tiene y debiera tener de las
estrategias en el mundo.
Los profesionales
de inteligencia deben ser conscientes de que sin acción encubierta no hay poder
proactivo para la los roles estratégicos que los gobiernos delegan en ellos. Y
que esta enseñanza no debe ser tomada desde una óptica minimalista, para
infiltrar a grupos delictivos, para encontrar un kilo de marihuana, o para
hostigar a una comunidad local, etc. No, el verdadero uso de la acción
encubierta es de carácter estratégico, no limitado a lo policial. Pero mientras
el cinismo no sea autoconsciente de la importancia de plantear estos temas en
su dimensión real, especialmente a partir del marco teórico que presento, la
inteligencia de los estados permanecerá siendo una actividad reactiva sin poder
ni voluntad para comprometerse con los objetivos estratégicos del Estado, sea
quién sea el contendor de esa estrategia.
La inteligencia
interna, la infiltración dentro de la propia sociedad tan solo demuestra el
nivel de cobardía del Estados y sus agentes para afrontar los desafíos
estratégicos que implica la globalización.
Los invito
entonces a hablar de la acción encubierta, a perfilar su verdadera importancia,
a historiar los logros reales que ha alcanzado (muchas veces tristes, muchas
veces escabrosos). Y Para ello es
imprescindible Chomsky, el sociólogo político que más ha hurgado en las
estructuras de funcionamiento de la inteligencia norteamericana y en las
operaciones basadas en el ocultamiento de medios e intenciones.
Los agentes de inteligencia deben entender
el poder de los guiones estratégicos generados a partir de la manipulación de
las percepciones, deben entender que en el mundo actual ya no es culposo
participar de la construcción ficcionada de la realidad, puesto que, como
he establecido, la ficción supera a la verdad, en un mundo de inmanencia total,
dónde sólo existe un aquí y ahora permanente y donde la verdad es discurso y la
ficción realidad.
5.- LA GRAVEDAD COMO TORSION
DE LA REALIDAD
En mis
investigaciones de filosofía política, recientemente he llegado a considerar a
la gravedad a partir de una heurística del poder. He llamado agentes a
los sujetos con capacidad para torcer la realidad, para ejercer poder a partir
de una diferencialidad de recursos que no acabamos de conocer[10].
Por torcer la
realidad entiendo la capacidad de los agentes para realizar cambios sobre
la estructura de la realidad, en alterar la normalidad tanto para bien, como
para mal. El agente es el ser humano individual, por ello este personaje
corporiza una voluntad de poder frente a la cual la normalidad, lo real, son
parte de su arsenal para realizar sus intereses. La palabra diferencial
es central, indica que este agente puede surgir de cualquier parte. El cuerpo
humano, el ser singular, implica el despliegue de una psicología dentro
de la cual se genera una voluntad estratégica, la que, desde luego no es
solamente pensamiento racional y cálculo, sino también aloja un campo emocional
que implica normalmente un juicio emocional del mundo, un juicio filiar. Desde
luego que hay agentes cuyo principal característica es su capacidad racional,
pero incluso en estos, la visión racional y calculativa del mundo deriva de una
opción psicológica, de una estructura de pensamiento.
Los agentes
despliegan su voluntad, y en la medida que alcanzan el éxito son capaces de
torcer las estructuras contractuales, legales y consuetudinarias que rigen la
realidad en determinado momento. Esta capacidad para pasar por alto
reglamentos, soberanías y leyes la denomino poder gravitacional. El agente
tiene la capacidad de torcer la realidad, tal como la gravedad es capaz de
torcer la luz en sus tránsitos siderales, el agente gravitacional altera la
normalidad estructurada de su momento y es capaz incluso de sobreponer su
propio sistema de valores y reglas sobre su objeto estratégico. En un espacio
tiempo definido como pura inmanencia[11],
la capacidad de torcer las reglas equivale a la torsión de la realidad misma, a
la alteración del diagrama estratégico de la globalización.
Los agentes
constituyen una figura de la libertad, puesto que están dispuestos a torcer la
realidad y a ampliar los horizontes estratégicos generales del mundo. En
principio el agente es consciente de que la realidad está para ser cursada
hacia sus objetivos estratégicos, de tal manera que la historia de la
construcción artificiosa del mundo que he relatado se acopla a la forma de
comprender la acción del agente.
En el artículo
citado Dinámicas estratégicas..., he desarrollado una visión en la que
el agente –mente y cuerpo– es el eje estratégico del mundo globalizado,
superando a las instituciones, las que son observadas desde una óptica de difuminación de las voluntades individuales
a partir de la ficción corporativa. Esta óptica incluye al estado nación, como
institución que cada vez es menos la corporización de un espíritu y voluntad
nacional para derivar en una institución al servicio de grupos de agentes
asociados por diversos intereses, principalmente económicos. Esta afirmación es
siempre reforzada por una cita ya clásica de Manuel Castells: los estamentos
del estado “..cuanto más triunfan en
la escena planetaria en estrecha colaboración con los agentes de la
globalización, menos representan a sus grupos nacionales.”[12] La persecución
del éxito para los agentes estatales está mucho más en sintonía con el plano
diagramático interagencial de la globalización. Es decir, el éxito se mide
hacia afuera, y en su persecución estos agentes son capaces de vulnerar o
directamente destruir los valores de sus grupos nacionales.
El poder agencial
tiene la cualidad gravitacional, y ello es central para entender su rol en la
construcción de un devenir artificioso para nuestras sociedades. Los agentes
del estado, así como los agentes corporativos son parte de un reticulado
agencial global, en el que se incluyen la totalidad de los agentes
diferenciales, tal como ha sido diagramado al final de mi ensayo ya citado Un
vector en tres pasos.
6.- CONCLUSIONES
En el ensayo que
he desarrollado se ha planteado la existencia de una realidad que ha sido
definitoriamente construida a partir de la ficción publicitaria y
propagandística. Como se habrá notado no he detallado ninguno de los hechos de
ficción que han construido artificiosamente el mundo que vivimos. Pero he
citado algunos de los textos dónde es más patente esta forma artificial de
construir la realidad, principalmente los mencionados textos de Chomsky (textos
escritos principalmente entre las décadas del 60, 70 y 80), y los documentales
de Curtis. Existen muchas otras fuentes producidas por investigadores relevantes
que nos amplían el espectro de esta condición humana. Especialmente cabe
mencionar la obra de Vance Packard, Las
formas ocultas de la propaganda (1957), que presenta con claridad la
historia de los desarrollos de la publicidad y la propaganda desde el punto de
vista del engaño, el título original en inglés es The hidden persuaders,
traducible como los que persuaden desde lo oculto.
La aparición de
internet ha creado las condiciones para ampliar el acceso a informaciones
ocultadas durante muchos años[13],
mediante los blogs se ha masificado el acceso de las personas para publicar sus
noticias, y ello ha significado la ampliación de los contenidos disponibles de
una manera no mediada por ningún criterio o censura editorial, ello ha
potenciado las capacidades de información y conocimiento para las personas que
buscan, pero también a potenciado el poder de ficción de la publicación de
mentiras tácticas.
Es precisamente
internet el medio que nos ha permitido tomar conciencia de la escala y el
alcance de la construcción artificiosa del mundo, más aun en la inmensa base de
datos que posee internet todos podemos descubrir las tramas alternativas que
existen para interpretar un mismo fenómeno. Las distintas versiones, más
verdaderas o más falsas, más acomodadas a la visión de mundo del lector o más
descabelladas desde el punto de vista del lector.
Finalmente es el
lector-buscador-agente quién determina qué versión le acomoda más a sus
intereses, qué interpretación de los fenómenos y tendencias es más útil para
reforzar las alternativas estratégicas que su voluntad persigue.
Si la forma de aceptar el mundo como lugar de ficción ha
de ser el humor borgiano, y la lógica abyecta es la lógica flexible dónde todo
cabe, hemos llegado a plantear que la historia se construye a partir de una
voluntad de lectura y de una voluntad de ficcionar la realidad a partir del
compromiso con los objetivos estratégicos de cada agente. Por esto la realidad
que construimos en cada momento está sujeta a ser torcida por el poder gravitatorio
de la voluntad de buscar esos objetivos.
Este ensayo ha buscado componer un marco teórico para que
la fabricación de la realidad, a partir de las alternativas de operaciones
psicológicas sea entendida ya no como un momento vergonzoso o cínico de la
estrategia, sino como aquellas herramientas estratégicas a las cuales ya no se
le puede dar la espalda. Una visión ética para la construcción artificiosa del
mundo se restringe a la visión de Nietzsche sobre la verdad y la mentira en el
sentido extramoral, es decir: sólo puede encontrar un valor moralmente positivo
no dentro de las alternativas discursivas, sino en la capacidad de consolidar
la visión de la realidad que se propone, construyendo sentido para la sociedad,
construyendo la realidad a partir de una voluntad gravitacional.
[1] Cerda Seguel, Diego, “Apreciación Geopolítica de la Región Sudamericana”. Investigación ANEPE 2006-2007. En: Biblioteca ANEPE.
[2] Nietzsche, F. Sobre Verdad y Mentira en el Sentido Extramoral. http://www.nietzscheana.com.ar/sobre_verdad_y_mentita_en_sentido_extramoral.htm
[3] Cerda Seguel, Diego, Transformaciones Estratégicas de la Inteligencia en Estados. En: AAInteligencia.cl, marzo de 2005.
[4] Citado en: Saunders, Frances
Stonor, La CIA y la guerra fría cultural. Editorial Debate. España,
2001. Pag. 212. Es importante considerar el nombre original de esta obra: Who pays the piper?, traducido como
¿Quién pagaba al gaitero?
[5] Watson, Peter. Guerra, persona y destrucción: usos militares de la psiquiatría y la psicología. Editorial Nueva Imagen. México, 1982. .
[6] Curtis, Adam. The Century of the
Self. Capítulo 2. BBC. 2002.
[7] Entrevista con Francine Stocks. BBC4, diciembre 2002.
[8] Virilio, Paul. Cibercultura, una política suicida.
[9] Cerda Seguel, Diego. Un Vector en tres pasos. Filosofía Política, Política Estratégica e Inteligencia. Revista ITS. Santiago de Chile. 2003. http://www.aainteligencia.cl/its.pdf
[10] Cerda Seguel, Diego. Dinámicas estratégicas de los actores internacionales. Ponencia en REDES 2003. Stgo. de Chile.
[11] Cerda Seguel, Diego. Investigación ANEPE, op. cit.
[12] Castells, manuel. La Era de la Información. Tomo
II. Alianza. Barcelona. 2000. Pag. 337.
[13] Cerda Seguel, Diego. Un vector en tres pasos... Op. cit.